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El principio básico del sistema consiste en la impulsión de agua a baja temperatura (en torno a los 40º) a través de circuitos de tuberías de polietileno. Las tuberías se embeben en una capa de mortero de cemento. Este, situado sobre las tuberías y bajo el pavimiento, absorbe la energía térmica disipada por las tuberías y la cede al pavimento que, a su vez, emite esta energía a la habitación mediante radiación y en menor grado conveccion natural.
Ventajas:
- Temperatura ambiente uniforme, sin zonas frías ni calientes. La sensación de confort del usuario es mayor, porque la temperatura del aire es ligeramente superior en las zonas mas cercanas al suelo.
- Confort también al tratarse de un sistema completamente silencioso.
- Entorno más higiénico y saludable, pues al no producir movimientos de aire supone un menor movimiento
de polvo.
- Estética e innovación, ya que permite proyectos y diseños avanzados.
- Economía y ecología: debido a la baja temperatura requerida (40º aproximadamente), nuestro suelo radiante puede funcionar con un apoyo de energía solar.
- Comodidad: no necesita mantenimiento.